La industria láctea nacional se encuentra integrada verticalmente, desde el acopio de leche fresca hasta la producción de derivados lácteos, teniendo una estructura concentrada en pocos industriales. Según la Asociación de Ganaderos Lecheros del Perú, hay más de 40 empresas de derivados lácteos, aunque predominando básicamente solo tres: Gloria, Nestlé y Laive. La integración vertical, las economías de escala, el fuerte posicionamiento de las marcas, y la falta de una infraestructura vial adecuada para el transporte de la materia prima, limitarían el ingreso de nuevos competidores en un mercado maduro.





